La palabra barrio viene del árabe barrí, que significa “lo que está afuera” o “lo que queda al borde”. Con el tiempo dejó de nombrar solo un lugar en el mapa y empezó a nombrar algo más profundo: el territorio donde transcurre la vida cotidiana.
La palabra pertenecer, en cambio, habla de vínculo. De aquello con lo que nos sentimos ligadas/os, de lo que reconocemos como parte de nosotras/os.
Habitar un barrio no es solo vivir en él.
Es aprender el ritmo de sus calles, reconocer las fachadas, saber por dónde se camina mejor y dónde huele a café en la mañana.
Es caminar y encontrarse con rostros conocidos.
Es saber que detrás de cada puerta hay una historia.
En La Macarena, pertenecer significa ser parte de una comunidad que se construye todos los días.